Sporting y Valencia se encuentran en octavos para dirimir al todo o nada sus particulares crisis ligueras. Los locales acaban de cambiar de entrenador y los visitantes vienen de caer en semifinales de la Supercopa. Ambos están en tierra de nadie en Liga, más cerca del infierno que del cielo. En el último enfrentamiento copero de estos dos históricos de nuestro fútbol, en 2019, el Valencia se clasificó para cuartos aunque perdió en El Molinón.

Alejandro Rozada (@alexrozada)

¿En el mejor o peor momento? La duda sobrevuela las cabezas de ambos equipos. Ni en el Sporting ni en el Valencia saben si es una oportunidad o un marrón este cruce copero a vida o muerte en El Molinón. Desde luego que, por las prioridades de ambos equipos en sus respectivos campeonatos ligueros, la Copa del Rey representa más un marrón que una oportunidad. Porque unos y otros buscan escapar de la tierra de nadie en la que están sumidos en LaLiga Santander y LaLiga Smartbank. Con 28 puntos, el Sporting ocupa la 15ª posición en Segunda División, solo 3 puntos por encima del abismo de la 1ª RFEF, mientras que el Valencia es 12º en Primera, con también un colchón de simplemente 3 puntos sobre el infierno del descenso. Es una situación tan angustiosa y necesitada en ambos casos que casi desearían que el choque copero de este miércoles 18 de enero valiera 3 puntos que les sirvieran para superar los apuros ligueros. Pero no; esto es la Copa del Rey, la competición del KO, y aquí se dirime un billete para cuartos de final que puede situar al vencedor de esta eliminatoria a solo 3 partidos de una final que vale un título. Y aquí se plantea la eterna duda: ¿Vale más ganar la Copa o mantener la categoría?

El escenario tampoco acompaña. Pleno invierno norteño, como corresponde a mediados de enero, con un temporal de viento, lluvia y frío en Gijón y una previsión de lluvia y 6º a la hora del encuentro. Un panorama meteorológico que contrasta con la procedencia del nuevo entrenador de los locales. El canario Miguel Ángel Ramírez es, desde este lunes, el técnico del Sporting tras la destitución de Abelardo, incapaz de enderezar el rumbo de la nave rojiblanca a la que tenía sumida en una comprometedora situación más cerca del descenso que del playoff de ascenso. Ramírez ya ha dejado claro desde su presentación que necesita tiempo para implantar su idea, pero la propiedad del equipo le exige «resultados positivos a corto y medio plazo». De momento, la urgencia y la necesidad por superar la eliminatoria copera no es similar a la planteada en el campeonato liguero, pero a nadie le amarga un dulce y menos en una competición a partido único que te puede otorgar un pase a cuartos de final, donde también se decide a vida o muerte la clasificación para una semifinal ya sí a doble partido que te puede meter en toda una final.

El Sporting ya sabe lo que es jugarla porque la jugó dos veces seguidas en 1981 y 1982, perdiendo las dos, pero eso ha quedado muy atrás para este histórico del fútbol español que ha cambiado tanto en las últimas décadas que su máxima cota copera fue la semifinal que perdió contra el Deportivo de La Coruña en 1995. Mucho ha cambiado el Sporting en todo este tiempo, y más en un vertiginoso último año que le deparó una eliminación por penaltis en octavos de la Copa contra el Cádiz en El Molinón (tras eliminar al Villarreal en dieciseisavos, no lo olvidemos), 3 entrenadores (David Gallego, José Luis Martí y Abelardo Fernández) e incluso un histórico cambio de propiedad pasando de Javier Fernández al grupo mexicano Orlegi comandado por el empresario Alejandro Irarragorri. Lo que no han cambiado son las urgencias, apuros y necesidades de una institución que se ha acostumbrado a malvivir en la categoría de plata del fútbol español con un ir y venir continuo de jugadores, entrenadores y directores deportivos. Orlegi quiere terminar con esa inestabilidad, pero ya ha cambiado de entrenador, dirección deportiva y media plantilla con 12 incorporaciones (Izquierdoz, Bamba, Insua, Bruno, Cote, Valentín, Zarfino, Carrillo, Otero, Cristo, Milovanovic y Jeraldino) desde el pasado verano que tienen al equipo gijonés asomado al mismo abismo que evitó agónicamente en los cuatro últimos partidos de la temporada pasada (una victoria, dos empates y una derrota) gracias a la llegada de un histórico de la entidad como Abelardo Fernández, al que acaban de despedir tras caer en Santander contra el Racing después de una mala racha de una sola victoria en los últimos 12 partidos. Para la primera cita, Ramírez ha convocado a 22 jugadores entre los que no están Nacho Méndez, Bamba, Cote, Jordán Carrillo, Bruno y Jeraldino.

Casi el mayor estímulo para el renovado Sporting de Orlegi es una de las mayores hazañas en su historia reciente con la vieja propiedad al frente: la victoria en El Molinón (2-1) contra este mismo Valencia con el que se reencuentra este miércoles. Fue en 2019, también en octavos de Copa, pero en aquella ocasión fue en una eliminatoria a ida y vuelta que se decidió en Mestalla con una holgada victoria valencianista (3-0) que catapultó al equipo, por aquel entonces de un viejo conocido sportinguista como Marcelino García Toral, que acabaría ganando la Copa contra el Barcelona en Sevilla. Este precedente también debería animar a los valencianistas que vienen de perder por penaltis contra el Real Madrid en la semifinal de la Supercopa de España y necesitan pasar página de la mala imagen que dejaron en su reciente derrota liguera ante el Cádiz. Ese tropiezo confirmó lo complicado que resultará acceder a los puestos europeos vía Liga, elevando a su vez la importancia de la Copa como atajo para regresar a competiciones europeas mientras sirve de estímulo, y quién sabe si de revulsivo, como hace 3 años escasos. Mucho han cambiado los tiempos, y el propio Valencia, desde entonces.

Además de Nico González y Samu Castillejo, en el equipo de Gattusso son baja Thierry Correia y Mouctar Diakhaby por lo que se prevé que tengan minutos Giorgi Mamardashvili, Hugo Guillamón y jugadores importantes en la rotación del técnico italiano como Edison Cavani, Toni Lato, Ilaix Moriba, Justin Kluivert, Marcos André o Hugo Duro. Puede servir de orientación de por dónde puede ir el once che en Gijón el que salió contra el Madrid en Arabia hace justo una semana: Mamardashvili, Thierry, Cenk, Comert, Gayà, Almeida, Musah, Lato, Lino, Kluivert y Cavani.

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